¿Alguna vez ha considerado
cuántas mujeres, a su alrededor, son emprendedoras, con negocio propio y
creciente? Quizá, si hace la comparación con respecto al género masculino, se
lleve una sorpresa.
El emprendimiento siempre ha sido
una parte clave del crecimiento económico de cualquier país ya que ofrece
oportunidades para que se creen nuevos puestos de empleo, así como también aporta
en temas tributarios para el desarrollo de los proyectos de la nación. Es así
como muchos países desarrollados tienen fuertes políticas que promueven que las
personas creen sus propios negocios.
En Colombia, por su parte, aún
falta impulso a iniciativas como las que plantean las distintas Cámaras de
Comercio de las ciudades, pero cabe resaltar durante este 2016 se sancionó la
Ley Projoven en la que se destinarán recursos “para fomentar, financiar y dar
asistencia técnica empresarial al desarrollo de emprendimientos; se instaurará
una exención del pago del registro mercantil y su renovación para empresas de
jóvenes y se crearán oportunidades de empleo y emprendimiento para aquellos que
se encuentran en los centros de cuidado y protección del Instituto Colombiano
de Bienestar Familiar”.
FP le recomienda “Los 6 hábitos
que todas las mujeres exitosas tienen a diario”.
Esto parece que empieza a
configurarse como una política que podría llevar a que sean cada vez más las
personas que se animen a crear su negocio propio, gozando de esos beneficios.
Pero aquí también surge otra cuestión: los incentivos que pueden tener las
mujeres para dejar de ser empleadas y, en cambio, creen empleos.
Y es que algunos estudios han
estimado que, durante el último siglo, al igual que la brecha salarial, muchas
mujeres deciden no ser independientes por sus distintas condiciones
socioeconómicas y su rol en el mundo laboral. Incluso, tienen la mitad de
probabilidades que los hombres, para crear un negocio. Pero parece que ahora se
está presentando una nueva tendencia.
Existen estadísticas que las
pobres condiciones salarias, así como la falta de oportunidades de crecimiento
profesional y nuevas políticas de familia han contribuido a que cada vez sean
más las mujeres que se animen a tener su propio negocio.
Lea “Las 7 características de una
mujer realmente independiente”.
¿Dónde están creciendo?
Él último reporte del Dell Women
Entrepreneur Cities Index (WE Cities) señala que cada vez son más las ciudades
que han implementado políticas y creado escenarios acordes para responder a las
necesidades de emprendimiento del género femenino. “Las ciudades se
identificaron para mostrar el impacto que ejercen las políticas locales y los
programas además de las leyes nacionales y costumbres; siendo Nueva York, el
área de la Bahía de San Francisco, Londres, Estocolmo y Singapur las cinco
mejores ciudades para mujeres emprendedoras de alto potencial”, dice el
informe.
Según Karen Quintos,
vicepresidente senior y directora de marketing en Dell, “la innovación y
creación de empleos generados por mujeres es esencial para tener una economía
global prospera. Sin embargo, nuestra investigación muestra que hay ciudades y
países que están esforzándose más que otros para motivar y apoyar a este
importante segmento de la comunidad emprendedora”.
No se pierda “La crisis de los 30
que solo viven las mujeres millennials”.
Las ciudades escogidas ofrecen
características que incluyen acceso a capital (dinero o financiación),
tecnología, talento, cultura y mercados; organizados en dos grupos –entorno
operativo y entorno propicio.
“Es hora de que las mujeres estén
políticamente comprometidas para asegurarse de que el ecosistema correcto esté
a su disposición para que puedan ascender. Si los políticos y empresarios se
unen, se pueden implementar políticas dinámicas para cerrar el círculo y
habilitar el proceso de la idea a la empresa”, señala Elizabeth Gore,
empresaria en residencia para Dell.
Características de su éxito
Un estudio de la organización
Kauffman muestra que si bien todas las mujeres tienen habilidades y capacidades
para emprender, se han identificado unas características particulares en las
que las emprendedoras coinciden:
Tienen una visión más matizada de
riesgo, con la capacidad de identificar con más fuerza los riesgos financieros
que los hombres, aunque siempre están preocupadas por “sentrise engañadas por
los riesgos resistentes”
Las mujeres muestran una mayor
ambición para convertirse en empresarias que sus homólogos masculinos.
En términos más generales, un
aumento en el número de mujeres en puestos de dirección de un negocio se
correlaciona con un aumento en los rendimientos del negocio y el nivel de
pagos.
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estrategias para ser una mujer poderosa en su carrera”.

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